Desde la Galería se ofrece una vista maravillosa sobre los mosaicos y permite el acceso al balcón que domina la plaza, se llega al museo. En este museo se exponen tapices, mosaicos y una interesante documentación sobre la historia de la basílica. Pero lo que más atrae a los visitantes son los caballos de bronce dorado, los origianles están guardados en el museo y los que se exponen en el galería son réplicas.
Estos caballos formaron parte del botín que Napoleón se llevó a Paris, después de la derrota de Venecia, los hizo colocar en el Arco de Carrusel delante del Louvre, donde permanecieron hasta 1815 cuando fueron devueltos a Venecia.
Una precaria escalera, llamada Loggia dei Cavalli, le conducirá desde el atrio al museo. En la sala única del museo se encuentra la Pala Feriale de Palo Veneziano una obra del siglo XIV, que cuenta la vida de San Marco.
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